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Lleida, 5-7 abril 2002
Lo que hace un año parecía una idea atrevida de un grupo de estudiantes, se ha convertido finalmente, gracias a la ilusión de los mismos, en una realidad. Estos tres días que pasaremos juntos discutiendo y reflexionando sobre el ejercicio físico y la salud llevan muchas horas previas de preparación y organización. Deseamos que todo este trabajo invertido sirva para que podamos disfrutar de un fin de semana intenso, compartiendo aquella idea que nos junta en esta ciudad: Fomentar la práctica del ejercicio físico como un elemento más a considerar en nuestro bienestar.
Gracias a todos por vuestra asistencia y predisposición.
El seminario dispone de 3 áreas:
se encuentran los horarios
de los distintos eventos del seminario. Se ha añadido además, la página
de este documento en la que se encuentra la información ampliada de
dichos eventos.
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La historia no tiene porque ser extensa, normalmente son de 3 a 10 párrafos, debe aportar algo interesante para que sea aceptada, y se debe enviar antes de fin de abril.
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``Por tu salud, muévete''
Teorizar sobre el ejercicio físico y el deporte sin ejercitarse de forma práxica, es como querer entender la noche sin ver las estrellas. Así que, aprovechando el Día Mundial de la Salud, os invitamos a participar de una jornada físico-deportiva y recreativa en la ciudad de Lleida.
Podreis gozar de una mañana de domingo activa y saludable.
Porque acuérdate, ``por tu salud, muévete''.
El cartel de las actividades lo teneis en la figura
.
La noche del sábado 6 de abril tendrá lugar la cena oficial del seminario en el Hotel Real (muy cerca del local del seminario).
Finalizada la cena diversos de los miembros más activos de deporteyciencia.com nos deleitarán con un espectáculo de ámbito circense, al que se podrán añadir todo tipo de improvisaciones por cargo de los asistentes (hablar primero con la organización).
Finalizado el espectáculo, y en el mismo hotel tendremos la ocasión de bailar de forma saludable.
Para asistir será necesario abonar previamente 12 euros en una mesa habilitada a tal efecto en el local del seminario.
Te esperamos.
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"Exercici i salut" Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària. Sociedad Española de Medicina Familiar y comunitaria. Consell Assessor Activitat física. Departament de Sanitat de la Generalitat de Catalunya.
Paradójicamente, siendo el sedentarismo el factor de riesgo cardiovascular más prevalente en las sociedades industrializadas, los esfuerzos y recursos sanitarios se han centrado mucho más en prevención secundaria y terciaria, con abordajes principalmente farmacológicos que no en serias intervenciones sobre estilos de vida saludables y prevención primaria.
A pesar de existir suficiente evidencia científica sobre los beneficios cardiovasculares, osteoarticulares, inmunológicos, psicológicos , y de calidad de vida en los individuos fisicamente activos, sólo un 30% de adultos practica en nuestro país , una actividad física regular, de al menos tres sesiones semanales de 30 minutos. Y menos del 30% de los médicos lo recomienda habitualmente en su consulta.
El cambio en los patrones nutricionales, (que ha reemplazado a la dieta mediterránea por el modelo anglosajón) , la mecanización de las actividades laborales , domésticas y de los transportes, repercuten negativamente sobre la salud de nuestra población generando serios problemas como : obesidad, hta, dislipemia o diabetes mellitus tipo 2, consecuencia del cambio de estilo de vida que junto a la alta prevalencia de tabaquismo, han situado a la enfermedad cardiovascular a la cabeza de la morbi-mortalidad en paises occidentales.
Su abordaje, multidisciplinario, debe abordar de forma fundamental la promoción de estilos de vida saludables, desde los estamentos sanitarios y hasta los medios de comunicación. La actividad física es la menos desarrollada por el momento por diferentes motivos.
Alrededor de los años 50 se publicaron los primeros resultados de trabajos realizados con el objetivo de establecer la relación entre actividad física y cardiopatía isquémica. Morris et al.(1953) estudiaron a un grupo de conductores de autobuses y turismos y observaron que la incidencia de cardiopatía isquémica en los segundos era dos veces superior a los primeros. El índice de muerte repentina en los primeros meses después de un infarto de miocardio era también dos veces superior. El estudio de Framingham (1982) demostró, a los 14 años de seguimiento, que la morbilidad y mortalidad cardiovasculares eran inversamente proporcionales al nivel de actividad física en varones. Un estudio realizado por Paffenger et al. (1978) demostraba que existe una reducción del 64% en la presentación de infarto de miocardio en las personas que mantienen un nivel de actividad física por encima de las 2.000 kcal/semana(correr, nadar o subir por una pendiente ligera suponen un gasto energético de 10 kcal/min). De esta forma, el incremento del gasto energético en la actividad laboral guarda relación con la incidencia más baja de infarto de miocardio y otras manifestaciones de cardiopatía isquémica, incluida la muerte tal y como estudiaron Salonnen et al.(1982), Paffenberger et al. (1986) y Slattery et al. (1989). De esta forma el ejercicio como factor protector o debido a la modificación de los factores de riesgo, promueve cambios sustanciales sobre el sistema cardiovascular y la salud en general. En un estudio prospectivo llevado a cabo en hombres y mujeres y realizado por Blair et al. (1989), se demuestra que los niveles más altos de actividad física retrasan la aparición de causas de mortalidad por enfermedad cardiovascular. En el Multiple Risk Factor Intervention Trial (1987) se ha llegado a la conclusión de que hombres con alto riesgo de cardiopatía isquémica y niveles de actividad física entre ligeros y moderados tienen índices de mortalidad por cardiopatía isquémica y muerte súbita más bajos que los individuos sedentarios. Otros efectos favorables son la contribución al mantenimiento de peso, la disminución del consumo de cigarrillos, el aumento del colesterol HDL, la reducción de la presión arterial sistólica y la mejora en el metabolismo de los carbohidratos. La estrategia para promover la salud y la longevidad, a la luz de las conclusiones de todos estos estudios, consistiría en iniciar precozmente los programas de actividad física y recomendar con insistencia su continuidad.
El ejercicio físico aeróbico regular, mejora el rendimiento cardiovascular debido a cambios hemodinámicos, hormonales, metabólicos, neurológicos y de la función respiratoria. Interviene en la modificación de los factores de riesgo cardiovascular y, en consecuencia, desempeña un papel relevante en la prevención primaria y secundaria de la cardiopatía isquémica. Los programas de ejercicio supervisados se recomiendan ya desde la infancia con el objetivo de estimular el hábito hacia el deporte una de las medidas más adecuadas para ocupar el tiempo de ocio y, paralelamente, mejorar el estado de salud. Entre los efectos del ejercicio físico hay que valorar los que corresponden al propio entrenamiento, su implicación en los factores de riesgo cardiovascular y los cambios promovidos en el estilo de vida.
Una de las consecuencias de mayor relevancia es el incremento del consumo de oxígeno (VO2), que guarda buena correlación con la función cardiovascular. Esta mejoría se produce al aumentar la capacidad del sistema cardiocirculatorio y al mejorar la utilización del oxígeno por el músculo esquelético(McHenry et al.1990). El VO2 máx varía en función de la edad, el sexo y los factores genéticos. El valor medio en un individuo sedentario de 20 años es de 45 ml·kg·min-1, con desviación de un 10-15%; el entrenamiento intenso produce incrementos de hasta un 35%, de ahí de que en los atletas se encuentren normalmente valores por encima de los 70 ml·kg·min-1 según observó Astrand et al. (1977).
Las demandas energéticas del miocardio disminuyen debido a que la frecuencia cardíaca y la presión arterial experimentan un menor incremento a un nivel de esfuerzo determinado. Este efecto es similar al que ejercen los fármacos bloqueadores del sistema ß-adrenérgico utilizados para reducir el consumo de oxígeno del miocardio. Por consiguiente, los pacientes con cardiopatía y respuesta adrenérgica acusada pueden beneficiarse de este mecanismo fisiológico que contribuye al ahorro energético.
El trabajo dinámico (andar a paso vigoroso, carrera continua, bicicleta o nadar) produce un aumento del grosor de la pared ventricular con hipertrofia generalmente concéntrica y dilatación de la cavidad. La reducción de la depresión del ST durante las pruebas de esfuerzo en pacientes con cardiopatía isquémica que siguen programas de entrenamiento sugiere que pudiera ser un efecto secundario al desarrollo de la circulación colateral (Ehsani et al.1981 y Sim et al. 1974). La braquicardia sinusal es el efecto más acusado que se observa tras un periodo de acondicionamiento físico. Asimismo, el incremento de la frecuencia cardíaca para un nivel de esfuerzo submáximo es menor. Al disminuir el trabajo por el menor incremento de la frecuencia cardíaca (y posiblemente de la presión arterial sistólica), aumenta la capacidad de ejercicio por un mecanismo más fisiológico en pacientes con angina. La braquicardia sinusal facilita, además, el incremento del flujo sanguíneo coronario al aumentar el tiempo de diástole.
La persistencia de los efectos de entrenamiento, en la practica equivalentes a un bloqueo fisiológico de los receptores ß-adrenérgicos, pudiera tener efectos sobre la mortalidad cardiovascular. Los estudios con ECG de Holter realizados en deportistas muestran una actividad simpática más suave en la transición del período de sueño a vigilia. La mortalidad cardiovascular, más frecuente en las primeras horas de la mañana, se ha relacionado con la presencia de picos de actividad simpática a estas horas. La reducción de la mortalidad postinfarto de miocardio con fármacos bloqueadores beta se debería, en parte a este mecanismo. A los pacientes con infarto de miocardio incluidos en programas de prescripción de ejercicio de intensidad moderada-alta se les ha de ajustar la dosis de fármaco a medida que se van instaurando los efectos del entrenamiento. La asociación del fármaco a los efectos de entrenamiento produce con frecuencia sensación de incomodidad por la propia braquicardia, más acusada en aquellos pacientes con predominio del tono parasimpático constitucional.
El interés por el metabolismo de las lipoproteínas tiene tres argumentos de relieve en epidemiología cardiovascular, al haberse demostrado que existe:
Asociación entre hipercolesterolemia y arterioesclerosis.
Relación entre niveles de lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL) y depósito de colesterol en la pared arterial.
La forma de eliminación del colesterol de las células se produce a través del colesterol de alta densidad (HDL)
La situación más favorable desde el punto de vista de protección frente a la enfermedad cardiovascular es la que combina máximos niveles de colesterol HDL con mínimos valores de colesterol LDL.
Todas las formas de ejercicio físico dinámico o aeróbico promueven la pérdida de los lípidos que constituyen la cobertura de las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). En este sentido, el ejercicio actuaría como un verdadero hipolipemiante. El resto de partículas de lipoproteína de baja densidad (factor de riesgo más elevado) se transforma en partículas de colesterol HDL (de alta densidad o protector). Por consiguiente, a través del ejercicio de los triglicéridos se transforma en ácidos grasos que no se utilizan como fuente energética, aumenta el colesterol HDL y disminuye el colesterol LDL, lo que tiene efecto protector frente a la enfermedad arterioesclerótica (Serra, 2000).
Estudios previos realizados en atletas demostraron que los valores de lipoproteínas de alta intensidad (HDL) eran más altos y los de baja densidad (LDL) más bajos que en individuos con estilo de vida sedentario (Williams et al. 1987,1989). Los cambios producidos por el ejercicio físico están más en relación con el gasto energético que con la intensidad del ejercicio. De esta forma se explicarían las modificaciones en los niveles plasmáticos de lipoproteínas con las diferentes modalidades de trabajo dinámico (carrera continua, andar a paso vigoroso, remo, patinaje, bicicleta, aeróbic, sesiones integradas, etc.).
Para observar cambios en los niveles plasmáticos de lipoproteínas se requiere un volumen de trabajo suficientemente elevado. Probablemente, los programas de ejercicio en los que el objetivo es la mejora del fitness con tres sesiones de entre 20-30 minutos a la semana de trabajo dinámico son insuficientes para obtener cambios significativos en las lipoproteínas plasmáticas. En un estudio se ha recomendado un volumen de ejercicio equivalente a una carrera continua de unos 20 km a la semana (Wood et al. 1983). La significación estadística del umbral de ejercicio para cambios en el colesterol HDL, se establece en los 11 km, cuando se compara a corredores con personas sedentarias (Kokkinos et al. 1996).
El ejercicio físico regular favorece las subfracciones de lipoproteínas, modificando de esta forma el riesgo cardiovascular. Un estudio realizado por Hubinger y Traeger (1996) sobre el comportamiento de las Lp (a) con el entrenamiento regular durante 12 semanas demuestra que se producen cambios significativos en sus niveles plasmáticos, a pesar de que los cambios en VO2 máx no son significativos Niebauer et al. (1996) realizaron un estudio con 113 pacientes que presentaban niveles moderados de colesterol LDL (<210 mg/dl) y cardiopatía coronaria, randomizándose en intervención (dieta baja en grasas y ejercicio) y grupo control. Al cabo de un año de seguimiento, se observó que con la modificación de la dieta y el ejercicio se produce mejoría en los niveles de apoliproteínas A-I y AII, asociados con el retraso de la cardiopatía coronaría. La apoliproteína A-I es el mayor componente proteico en las HDL, y la apoliproteína b es la principal componente de las LDL. Las normas de la dieta se establecieron según la American Heart Association phase III: proteínas 15%, hidratos de carbono 65%, grasas por debajo del 20% y colesterol menos de 200 mg/día. El programa de ejercicio físico consistió en 30 minutos al día de bicicleta.
La hipertensión arterial sistémica es un factor de riesgo cardiovascular estrechamente asociado a la presentación de cardiopatía coronaria y enfermedad cardiovascular. La obesidad y el sedentarismo son a la vez factores de riesgo.
Diversos estudios realizados a partir de 1984 ponen de manifiesto la relación inversa entre actividad física e hipertensión arterial. Martín et al. (1990) valoran el efecto del trabajo dinámico durante 10 semanas en individuos sedentarios de 16-60 años y comprueban que se produce una reducción significativa de la presión arterial en pacientes con hipertensión. Esta modificación no está asociada a la pérdida de peso, por lo que posiblemente el ejercicio físico actúa como factor independiente.
El efecto favorable de los programas de ejercicio de moderada intensidad sobre la hipertensión arterial se debe a la reducción del volumen plasmático y la concentración de norepirefrina en plasma. En pacientes hipertensos, especialmente con niveles bajos de renina, el ejercicio constituye un importante agente no farmacológico en el tratamiento de la hipertensión arterial al disminuir la actividad simpatico-adrenérgica y aumentar los niveles de postaglandinas.
El control de la presión arterial mediante programas de ejercicio en la población de mediana edad es una medida eficaz de prevención primaria; no obstante, los programas de ejercicio en niños y adolescentes son más eficaces debido a que en éstos la actividad física y deportiva es más intensa y no se han desarrollado todavía los signos de la enfermedad, ni existe repercusión sobre el sistema cardiovascular. Strazullo et al. (1988) han estudiado el efecto del ejercicio sobre la presión arterial, comprobando que los niños más entenados tienen cifras de presión arterial más bajas. El ejercicio físico es a la vez, un factor independiente de la edad y de la obesidad. Guillum et al. (1989) ha observado que los adolescentes que realizan trabajo dinámico mejoran su hipertensión arterial al disminuir el peso y mejorar la función cardiopulmonar. Los adolescentes obesos presentan cambios estructurales que afectan a las resistencias vasculares. Esta alteración se modifica significativamente al perder peso y en mayor grado si se asocia al ejercicio físico en pacientes con hipertensión arterial es la regularidad e intensidad moderada de predominio aeróbico.
Lo más importante del programa de ejercicio físico en pacientes con hipertensión arterial es la regularidad e intensidad moderada y de predominio aeróbico.
El sistema fibrinolítico desempeña una función en la formación del trombo.
La reducción en la actividad fibrinolítica se asocia con incremento del riesgo de infarto de miocardio y accidente vascular cerebral. Algunos estudios han demostrado que el entrenamiento de predominio aeróbico aumenta la actividad fibrinolítica de la sangre (De paz et al. 1992, Gris et al.1990 y Poupee et al 1993). Chandler et al. (1990), en un estudio realizado en hombres y mujeres incluidos en un programa de entrenamiento de seis meses, demuestran que el entrenamiento aeróbico tiene potencialmente efectos favorables en los mecanismos de la fibrinólisis en hombres y mujeres adultos (incrementa la actividad del activador del plasminógeno en ambos). En los hombres de edad avanzada se modifican al menos dos de las tres alteraciones de la fibrinólisis asociadas con la formación del trombo en la enfermedad cardiovascular, reduciéndose el PAI-1 y el antígeno tPA matutino.
Elwod et al. (1993), en un estudio sobre 2.398 varones de edades compendiadas entre los 50 y los 64 años, examinaron la asociación de actividad física y factores de riesgo incluyendo la concentración de fibrinógeno y la viscosidad, demostrando que la concentración de triglicéridos es sustancialmente más baja en hombres físicamente activos con relación a sedentarios y que el comportamiento de los factores homeostáticos es más favorable. Estos efectos corresponden a una diferencia en el riesgo de cardiopatía coronaria para hombres activos y sedentarios de por lo menos un 7-8%. La concentración de triglicéridos mostró poseer un importante valor predictivo para la cardiopatía, mientras que el efecto de ejercicio era favorable. La actividad física en el tiempo libre está inversamente asociada a la cardiopatía coronaria y a la viscosidad del plasma; no obstante, el trabajo realizado en la actividad laboral no tiene estos efectos en hombres y mujeres normales.
El ejercicio físico contribuye al abandono de los hábitos tóxicos (especialmente el tabaco), al mantenimiento de dietas equilibradas y al menor consumo de alcohol. Resulta incompatible llevar a cabo un programa de actividad física de cierta intensidad si paralelamente no se introduce un día. En un estudio efectuado por Hartley et al. (1985) en individuos aparentemente sanos, se observó que muy pocos participantes con nivel de actividad física alto eran fumadores y tenían sobrepeso. En la misma línea, Hickey et al. (1975) comprobaron que los hombres físicamente activos en tiempo de ocio eran menos fumadores y con menores índices de obesidad. Por lo tanto, la actividad física regular promueve cambios generalmente muy importantes en el estilo vida, caracterizados por una mejoría espontánea en los hábitos higiénicos-dietéticos. El efecto inmediato es la sensación subjetiva de bienestar, que a largo plazo se traduce en un estado de salud y condición física superiores.
La adaptación al ejercicio físico se produce a consecuencia de dos factores esenciales: en primer lugar, el nivel de entrenamiento que se ha mantenido con anterioridad, y en segundo lugar la condición física. En un caso se trata de un factor adquirido, y en el otro probablemente viene determinado genéticamente. En la práctica se observa con frecuencia diferencias en la tolerancia al esfuerzo entre personas del mismo sexo, edad y superficie corporal, cuyo estilo de vida es de predominio sedentario.
La evidencia de los efectos favorables del ejercicio físico en la prevención primaria de la cardiopatía coronaria ha permitido establecer recomendaciones a los ciudadanos en el sentido de incrementar su actividad física (Rusell et al. 1995 y Conferencia de Bethesda, 1995). Berlin et al. (1990), realizaron un estudio que resume los efectos de la actividad física en la prevención de la cardiopatía coronaría. Consistió en un metanálisis sobre una serie de 27 variables en las que se investiga la relación entre actividad física y enfermedad coronaria. Una de las conclusiones es el riesgo relativo de muerte por cardiopatía coronaría de 1,9 (95% de confianza, intervalo 1,6-2,2) para sedentarios comparado con personas físicamente activas en el trabajo. La asociación entre el bajo nivel de actividad física y cardiopatía coronaria pone de manifiesto que el estilo de vida sedentario tiene una repercusión significativa sobre la salud cardiovascular. El dato más positivo del estudio y de otros que se han llevado a cabo en la misma dirección es la posibilidad de intervención sobre un factor que es posible modificar dentro de unas normas generales sobre cambios en el estilo de vida (Hein et al. 1992).
La atención primaria de salud, desde su enfoque bio-psico-social y como primer escalón de acceso al sistema sanitario, desde un abordaje interdisciplinar, ofrece un marco idoneo para prescribir ejercicio a los individuos,adaptado a su condición física , edad y patologías.
La aplicación del modelo de los estados de cambio, de Prochascka y di Clemente, es una gran herramienta para enfocar la entrevista clinica motivacional del paciente y conseguir estilos de vida más saludables.
El objetivo del profesional de la salud es ayudar a cualquier individuo a mantener o recuperar su bienestar. Nos parece que actualmente la mayoría de las personas buscan el bienestar cuando el problema ya se encuentra instaurado. Por otro lado, hay indicadores que demuestran que cada día estamos percibiendo la importancia de la prevención de malos hábitos que vienen a perjudicar la salud y también cada vez más nos movilizamos para intentar llevar una vida más saludable, incluso en el universo de las actividades físicas. En definitiva, vivimos en tiempos donde la "Calidad de Vida" es protagonista.
A través de un proyecto de investigación piloto, intentamos demostrar la correlación existente entre la alimentación y la actividad física, en particular en el caso de la peregrinación. En el primer apartado realizamos la descripción del sujeto que realiza esta actividad física, el peregrino, donde ya aparecen indicadores de la necesidad de una dieta adecuada para este tipo de actividad, tanto en lo que se refiere a la cantidad calórica como a la calidad de los alimentos ingeridos.
A continuación presentamos las necesidades básicas de este tipo de actividad y el tipo de dieta realizada a lo largo de la actividad que estudiamos, una dieta de característica mediterránea que debido a muchos factores, como por ejemplo las condiciones de preparo (materiales y sanitarias), de la calidad del agua, o el exceso de alimentos industrializados acaba no siendo una dieta adecuada para este tipo de actividad.
Finalmente en el apartado de resultados y consideraciones observamos que en general los peregrinos consumen una dieta compuesta por alimentos energéticos, muchas veces en cantidad superior a la necesaria, aspecto que puede impedir la calidad de la misma. Parece que este y otros problemas con relación a las dietas están asociados a la falta de información y conocimiento sobre el tema, hecho que expone aún más los peregrinos a cualquier tipo de productos y dietas inapropiadas.
Esperamos que este estudio piloto sirva de referencia para futuras investigaciones, principalmente en lo que se refiere a las herramientas que deben ser empleadas.
El objetivo del profesional de la salud es ayudar a cualquier individuo a mantener o recuperar su bienestar. Desgraciadamente, hoy en día, buscamos el bienestar en un momento de nuestras vidas donde el problema ya se encuentra instaurado. Por otro lado, nos parece que cada día estamos percibiendo la importancia de la prevención de malos hábitos perjudican la salud y también cada vez más nos movilizamos para intentar llevar una vida más saludable. En definitiva, vivimos en tiempos donde la "Calidad de Vida" es protagonista.
El significado de Calidad de Vida según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1985), es "la capacidad de realizar con el propio potencial personal y responder positivamente a los retos del ambiente".
Esta definición permite entender que el individuo debe estar sano para que pueda realizar sus actividades, sean ellas físicas o no. Las condiciones para alcanzar este estado de "bienestar" se deben a diversos factores: condición socioeconómica, educación, higiene, alimentación, práctica de actividad física regular, etc. En el presente artículo centraremos la atención a dos de estos factores; la alimentación en la práctica de una actividad física.
La alimentación debe asegurar las necesidades nutritivas de cada individuo, por lo tanto debe ser equilibrada, sana y variada (Fernández, 1999). Particularmente una persona que realiza actividad física tendrá mayor gasto energético y eso significa un cambio en su alimentación. Pero este cambio no significa la necesidad de "polvos mágicos", principalmente porque la gran mayoría de la suplementación alimentar que se vende en el mercado sigue sin una profunda comprobación científica sobre sus efectos.
Los estudios recientes confirman que con una alimentación adecuada, tanto cualitativa como cuantitativamente, y que cumpla con todas las necesidades normales y extras, como en el caso de la actividad física, es suficiente para mantener el bienestar físico y por supuesto psíquico.
A través de un proyecto de investigación piloto, descrito a continuación, intentaremos demostrar la correlación existente entre la alimentación y la actividad física, en este caso la peregrinación.
Durante 15 días del mes de Junio de 2001 participamos de un grupo que realizó en bicicleta el Camino a Santiago de Compostela, y que tenia el objetivo de recoger datos para una investigación sobre el tipo de alimentación que se realiza a lo largo de esta ruta sea por los peregrinos caminantes o por los cicloturistas. Intentamos conocer el tipo de dietas consumidas para analizar si son o no adecuadas para este tipo de práctica.
En general, los peregrinos son adultos que pueden provenir de las más distintas culturas (países, regiones, religiones).
Los peregrinos caminantes, según las notas de los diarios de campo, pueden recorrer trayectos de 10 a 40 Km por día, con una media de 25 km. Si consideramos que la marcha humana ocurre en torno a los 5.6 km/h, conforme WILMORE y COSTILL (1994), estamos refiriendo a una actividad de 2 hasta 8 horas de esfuerzo al día, con una media de 4 horas.
Estos mismos autores consideran que para cada minuto de caminada a 5.6 km/h ocurre un gasto de 5 Calorías, lo que significa un aumento de 300 Cal por hora de caminada a este rítmo-intensidad. Dicho de otra forma, dependiendo de la distancia y del tiempo de caminada, cada peregrino puede tener un aumento en su Gasto Energético Total (GET) de 30 a 120% de sus Necesidades Energéticas Totales (NET). Por ejemplo: para un esfuerzo de 4 horas de caminada tendremos un aumento de 50-60% de su NET.
Por otro lado, de acuerdo con las medias registradas por los velocímetros de las bicicletas de los 3 sujetos investigados, los Cicloturistas pedalean distancias de 7 a 20 km/h, lo que significa discurrir trayectos de 30 a 160 Km diarios. Las velocidades pueden llegar a los 65 km/h, la intensidad varía debido principalmente al tipo de terreno y la inclinación del trayecto. Porte (1996) afirma que un ciclista puede gastar entre 200 a 700 Cal/h a lo largo del esfuerzo de pedaleo, teniendo un aumento de su NET del 30 al 150%.
Estos datos indican la necesidad de una dieta adecuada para este tipo de actividad, tanto a en que se refiere a la cantidad calórica como la calidad de los alimentos ingeridos.
De acuerdo la World Health Organization (WHO/1990), la constitución de una dieta ideal debería ser: 55-75% de glicídeos, 15-30% de grasas y 10-15% de proteínas.
Una dieta específica para este tipo de actividad, es decir, para personas con alta necesidad energética, debería contener: 60-70% de carbohidratos, 20% grasas, 10-15% de proteínas, agua (suficiente para las pérdidas), según CREFF en Porte (1996). Además esta dieta debe ser fuente de vitaminas y sales minerales, de acuerdo a las recomendaciones de la Recommended Dietary Allowances (RDA, 1989), considerando las perdidas hidroeletrolíticas ocasionadas por el esfuerzo físico y cuestiones como temperatura y humedad local.
El Camino de Santiago se encuentra en su mayor parte en territorio Español, donde la alimentación presenta características de la dieta Mediterránea. Esta dieta es constituida por alimentos naturales y frescos, rica en frutas, pescados, verduras y escasa en grasa saturada. Normalmente los peregrinos son llevados a consumir una dieta con estas características, que a priori, puede ser considerada una dieta saludable. Pero es exactamente en este momento donde aparecen los errores, pues la calidad de una dieta no sólo se ve afectada por el tipo de alimento que se consume sinó también por las condiciones de higiene del proceso de preparación.
Para los peregrinos que pueden pagar un restaurante durante los varios días de actividad las dietas tienden a ser más equilibradas, y posiblemente de mejor calidad. Sin embargo si consideramos que esta ruta pasa por diversas regiones que por supuesto presentan una gran variedad de alimentos, en su mayoría desconocidos por los peregrinos, vemos que muchos peregrinos presentan indisposiciones gastrointestinal, incluso entre aquellos que comen en restaurantes, pues las normativas sanitarias no siempre se cumplen.
Una alternativa a los restaurantes es comprar los alimentos en supermercados, lo que también puede ocasionar problemas, como por ejemplo aquellos relacionados con el proceso de elaboración de la dieta o con el exceso de algunos grupos de alimentos y ausencia de otros.
Para visualizar mejor el tipo de dietas consumidas a lo largo del camino, presentamos en la tabla 1 una pequeña muestra (3 de los 15 días) de la alimentación de los peregrinos (en bicicleta) que hemos observado.
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Como podemos visualizar en la tabla
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la leche no fue consumida en cantidades adecuadas.
La carne roja fue consumida apenas 1 vez durante todo el recorrido, al contrario de la carne de pollo, o blanca. Nuestros sujetos buscarán consumir carne al menos una vez al día, ya que ésta aporta proteínas de alto valor biológico. Los huevos también fueron consumidos cuando se podían adquirir por unidades.
Los carbohidratos, que son considerados esenciales y que constituyen un tipo de alimento de fácil transporte y que presenta una buena aceptación digestiva, formabán la base de las dietas.
Como podemos ver en la tabla 1 las frutas (manzanas, peras, naranjas, plátanos, etc.) constituyen una parte importante de la dieta de los peregrinos.
La reposición calórica durante la actividad, básicamente la merienda (mañana y tarde) se realiza a través de reserva de alimentos, raciones pré-preparadas o de fácil preparación, consumidas a lo largo del trayecto.
Ya con relación a la hidratación, como regla general, podemos decir que cada peregrino lleva de 1 a 3 litros de agua para que sea consumida a lo largo del esfuerzo.
Para comenzar nuestras consideraciones, podemos decir que la falta de conocimiento y poca información sobre el tema, expone aún más a los peregrinos a cualquier tipo de productos y dietas inapropiadas.
Notamos que los locales y las condiciones en que son preparadas y realizadas las comidas varían a menudo, y muchas veces no presentan las condiciones mínimas de higiene. Pocas son las posibilidades de los peregrinos de elaborar su alimentación con el debido control sanitario y con alimentos de calidad, hecho que expone a los mismos a diversos problemas gastrointestinales.
También en los albergues (refugios) los peregrinos suelen encontrar problemas para la elaboración de su alimentación, como por ejemplo la falta de agua de calidad, la necesidad de compartir espacios, instrumentos, condimentos e incluso la disponibilidad de tener en manos los ingredientes para la preparación.
Por estos y otros motivos, los peregrinos intentan buscar salidas más rápidas, fáciles y baratas para poder comer, aspectos que por muchas veces interfieren en la calidad de la alimentación.
Debemos destacar que cada peregrino posee su propio hábito alimentar adaptado a su cultura, y además en situaciones de cansancio extremo, calor, sed, hambre se vuelve muy difícil de controlar las actitudes erróneas y mantener una alimentación correcta.
Sobre las reservas o raciones de reposición calórica que llevan los peregrinos, constatamos la existencia de una costumbre muy extendida entre ellos que consiste en consumir exageradamente alimentos industrializados ricos en carbohidratos y grasas, tales como: pan con mermelada, croissant de chocolate, chocolates, galletas y patatas fritas.
La leche y la carne roja fueron alimentos poco consumidos, principalmente porque su transporte se hace complicado y porque generan la inapetencia en los peregrinos debido al fuerte calor.
Con relación a las frutas los peregrinos deben tener bastante cuidado, pues se trata de un tipo de alimento que se estropea con facilidad debido al calor o a los choques que pueden ocurrir a lo largo del camino. Cada peregrino intenta superar este inconveniente con una estrategia particular. Sin embargo las frutas constituyen un alimento barato y fácil de encontrar.
La hidratación (cantidad y calidad) durante la actividad es imprescindible. Muchos peregrinos buscan comprar agua mineral para estar asegurados de la calidad, pero muchas veces la cantidad de agua que llevan no es suficiente y son obligados a beber agua de las fuentes que aparecen durante el camino. La calidad del agua de estas fuentes es algo que no podemos asegurar y por lo tanto representan un factor de riego, principalmente en relación a disturbios gastrointestinales.
En los albergues se acostumbra a beber agua tanto de fuentes como del grifo, hecho que también impide que la reposición de líquido sea de calidad.
Además de todos estos factores, existen muchos otros que también afectan a la calidad de las dietas, como por ejemplo la cuestión psicológica.
Creemos que el tiempo y la fatiga son factores que influencian bastante en las dietas, es decir, la presión psicológica del cansancio inciden directamente en la calidad de la alimentación. Un ejemplo son algunos relatos de los peregrinos donde afirman que el tiempo de preparo de su comida podría ser utilizado para descansar, y que la ansiedad en reponer la energía hace que se consuma cantidad mayor de alimentos de que realmente necesitan o que consuman alimentos de preparación rápida, industrializados.
En relación a la calidad de esta dieta notamos que algunos grupos de alimentos no tuvieron una presencia adecuada, es el caso de las hortalizas y legumbres crudos o cocidos. Trataban de comprarlos, pero este tipo de alimento debido a malas condiciones de pre-preparación, preparación y almacenamiento fue un tanto complicado. Podemos decir que la ingestión de vitaminas y minerales provenientes de estos alimentos ha sido limitada.
Desde nuestro punto de vista, este trabajo aun tratandose de un estudio piloto, ha sido importante para probar la aplicación de una metodología cuali-cuanti y de varias herramientas (diarios de campo, entrevistas, medición de índices de grasa corporal, etc.) además confirma que la alimentación es un tema de importancia capital en la actividad física y en la manutención del bienestar. No podemos olvidar que esta simple aportación refuerza que cada tipo de actividad física debe venir acompañada de un tipo específico de alimentación. Es decir, la alimentación variará en función de la actividad.
En general observamos que los peregrinos consumen una dieta base compuesta por alimentos energéticos, muchas veces en cantidad superior a la necesaria, aspecto que puede impedir la calidad de la dieta.
En definitiva, este estudio piloto sirve de referencia para futuras investigaciones, principalmente en lo que se refiere a las herramientas que deben ser empleadas.
El entrenamiento deportivo, bien sea dirigido a personas que buscan un objetivo centrado en la mejora o mantenimiento de la salud, bien sea en deportistas de élite, ha de estar basado en ciertos principios del entrenamiento. Estos principios suponen unas condiciones a partir de las cuales se organiza y se estructura la planificación del entrenamiento. Mejorar o mantener la salud por medio de la actividad física y el deporte, se puede conseguir gracias al cumplimiento de estos principios del entrenamiento.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ... cero!!. Iniciando despegue. La luz lo inunda todo, acto seguido un nuevo proyecto espacial deja tierra firme para surcar el cielo y dirigirse más allá de la atmósfera terrestre. La investigación espacial es una realidad. En su haber se hallan algunos de los descubrimientos más sorprendentes de la era moderna. Para ello, la infraestructura necesaria ha de ser la más sofisticada de todos los proyectos de investigación que se hacen en nuestro planeta. Pero la utilización de esos avances no queda allí. No sólo fueron aprovechados por Armstrong y sus compañeros de viaje para pisar la Luna, sino que han pasado a sectores en los que se pueden aprovechar las grandes ventajas del meticuloso estudio de todas las variables que pueden influir en un viaje hacia las estrellas.
Un ejemplo de la aplicación de la tecnología y la investigación científica, aplicado a otros fines, lo supone la "fórmula-1". Para que Michael Schumacher pueda pilotar su Ferrari rojo a más de trescientos kilómetros por hora, se han aprovechado aspectos diseñados para las naves espaciales. Es tanta la tecnología necesaria para poner en funcionamiento un bólido en un Mundial de Fórmula-1, que la imaginación puede quedar desbordada por la realidad de los boxes y los monoplazas.
Pero claro está, todavía queda un peldaño más que bajar en esta escalera que posibilita la adaptación y el aprovechamiento de los grandes avances científicos a objetivos menos pretenciosos. Y en ese último lugar es donde se adapta la tecnología de un fórmula-1 a la de un turismo de cualquiera de nosotros. Nada más sencillo. Nada más complejo. Lo que está claro es que las grandes investigaciones repercuten positivamente, sea cual sea el escalafón en el que nos movamos.
Algo similar ocurre en el mundo del deporte. A través de los años, el entrenamiento deportivo a pasado de ser un ámbito basado en el método de "ensayo-error" a convertirse en una ciencia en la que la investigación y la tecnología también juegan un papel fundamental. Sólo así, mediante una planificación correcta y bien estructurada, con un trabajo organizado y meticulosamente estudiado, se consiguen records como los que obtuvo Michael Johnson en los 400 y 200 metros lisos. Cronos que tardarán muchos años hasta ser batidos, e incluso para que cualquier otro atleta se vuelva a acercar a ellos. Y es que, registros como los del tejano, están llenos de un trabajo meticulosamente seguido durante años, que además ha dado sus frutos a través de un deportista con unas cualidades físicas poco comunes. Sólo así se explican semejante proezas.
Pero al igual que ocurre con la N.A.S.A., los métodos de trabajo y avances logrados a través de entrenadores y deportistas de elite, pueden ser aprovechados en peldaños diferentes del escalafón. Así, atletas jóvenes o experimentados, pueden sacar partido de todos esos descubrimientos y progresos, como lo hace Schumacher en su Ferrari. Y todavía más. Personas cuyo objetivo es la mejora o el mantenimiento de la salud a través de la actividad física y el deporte, pueden verse beneficiadas por los métodos de trabajo que, convenientemente adaptados, son de gran utilidad para el que busca en la buena salud, su meta.
Y es que, el entrenamiento deportivo ha de estar bien estructurado. Se han de cumplir ciertas pautas, ciertas normas que organicen el entrenamiento para conseguir una mejora o mantenimiento de la salud. Esas pautas, esos pasos a cumplir, en el mundo del entrenamiento deportivo, vienen a denominarse "principios del entrenamiento". En el ámbito de la salud, no han de cambiar ni en su nombre, ni en su forma de llevarlos a cabo.
"Una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones". Al organismo le sucede lo mismo. No se pueden separar y entender de forma aislada los distintos órganos y sistemas que componen una "máquina" tan precisa y preciosa como nuestro cuerpo. Se ha de entender como un "todo" que funciona como una orquesta, sonando acompasadamente en cada instante. Y en esta idea está basado el principio de unidad funcional. Se ha de tratar en todo momento, que para que un programa de actividad física destinado a mantener o mejorar la salud, funcione, se trabajen de forma coherente diferentes estructuras corporales, ya que el organismo funciona de manera acompasada. Por ello, se han de tener en cuenta en todo momento, el desarrollo muscular, ligamentoso, óseo, articular, tendinoso, cardiovascular, respiratorio, hormonal, etc. La actividad física influye positivamente sobre todos ellos, y esta repercusión ha de ser tenida en cuenta en todo el proceso.
Pero de nada sirve entender que el organismo ha de funcionar acompasadamente, como lo hace una orquesta, si después no se le da la posibilidad de que cada uno de sus músicos desarrolle sus máximas prestaciones. Poniendo en marcha el principio de multilateralidad, conseguimos una estimulación de la mayoría de estructuras que participan en el movimiento, afinándolas y consiguiendo su mejor funcionamiento, por si solas y en coordinación con las demás. La estimulación de un sistema, afecta ineludiblemente sobre los demás. Para conseguir que los programas de actividad física sean completos, han de incluir una estimulación de la mayoría de sistemas participantes en el esfuerzo. Así se conseguirá un desarrollo íntegro del organismo, que es al fin y al cabo el camino ideal para una actividad saludable.
Eso si, está claro que en ciertas "piezas", recae más trabajo que en otras. Sobre las articulaciones, tendones, ligamentos, huesos y músculos, la actividad motriz tiene su punto de apoyo constante. Hemos de ser por lo tanto específicos, tratando de hacer actividades que desarrollen de manera prioritaria esas estructuras. Y por ello hemos de tener claro, que no "todo sirve para todo". No toda actividad física o deportiva, sirve para desarrollar de forma importante todas las estructuras del cuerpo. Cumplamos por lo tanto el principio de especificidad. Y para cumplirlo, se ha de hacer una progresión de las actividades, pasando de las más generales, que estimulan al organismo de forma más inespecífica y global, a las más específicas y concretas, que repercuten directamente sobre aquellas zonas que queremos desarrollar de manera más importante.
Pero ese estímulo que aplicamos específicamente, lo hemos de dosificar para que el organismo se adapte a él. De no ser así, al igual que puede pasar con el motor del Ferrari de Schumacher, si lo "exprimimos" demasiado, puede estallarnos. Podemos sobrecargarlo, consiguiendo el efecto contrario al buscado. Las cargas han de ser por lo tanto coherentes. Un turismo no puede pretender viajar a más de 300 kilómetros por hora, al igual que una persona que busca la salud en su actividad física, no puede correr los 400 metros lisos en el tiempo que invirtió Johnson. Sería excesivo en uno y otro caso. Tengamos en cuenta el principio de sobrecarga. Para ello, se han de tener presentes todos los aspectos relativos a los volúmenes e intensidades óptimos para cada especialidad o actividad física. Además, aquí se incluye un aspecto esencial, que en la actualidad a pasado a llamarse "entrenamiento invisible", y que hace referencia a la importancia que tienen el descanso, las horas de sueño o la alimentación e hidratación, sobre la persona que hace actividad física. Todas estas variables hacen posible que la actividad física sea saludable, ya que permiten que el organismo se recupere entre esfuerzos, creando además unos hábitos de vida saludables, que unidos a la actividad, consiguen el objetivo de mejorar o mantener la salud.
Que el organismo responda positivamente ante un esfuerzo, es posible gracias a la supercompensación. Cuando somos sometidos a un esfuerzo, al final de un entrenamiento, nuestras posibilidades de rendir quedan disminuidas por la fatiga. Durante las horas de descanso, se ponen en marcha los mecanismos que hacen posible una recuperación total. Pero el organismo es tan sabio, que como medio de prevención, ante posibles nuevos estímulos, no se recupera hasta volver a nuestro nivel inicial, sino que lo hace por encima de este, mejorando en ese momento nuestras prestaciones. En esta idea se basa el principio de supercompensación. Gracias a él, se consiguen adaptaciones constantes y positivas. Y por ello, gracias a él, se mejora la salud de aquellos que hacen actividad física de forma regular. El organismo cada vez se hace más fuerte gracias a este mecanismo interno.
Y para que ello suceda, el organismo ha de ser estimulado de forma continua y progresiva. La Orquesta Filarmónica de Berlín, no afina a la perfección el primer día de ensayo. Es necesario ir repitiendo las sesiones para coordinar cada instrumento. Por lo tanto, la mejora se consigue continua y progresivamente en el tiempo. Sin duda, sin un entrenamiento continuado y progresivo a través de los días, no se consiguen adaptaciones, no se consiguen mejoras, no se respetan los principios de continuidad y progresión. Para que el ejercicio físico dé resultados positivos sobre la salud, es clave que la estimulación se realice de manera habitual y cada vez, esa estimulación ha de ser mayor, ya que de no ser así, el organismo se acostumbra a realizar siempre el mismo esfuerzo, llegando un momento en el que éste, no tiene efecto alguno sobre el individuo, y por lo tanto sobre la salud de éste.
Está claro que un turismo no puede llevar piezas de un fórmula-1, al igual que una persona que pretende mejorar su salud, no puede hacer entrenamientos de Michael Johnson, Martín Fiz o David Meca. Se ha de individualizar el entrenamiento. Cada persona ha de hacer la actividad física que más le conviene, en función de todas las variables que le pueden influir: hábitos de vida, sociales, culturales, ... . Además, la cuestión individual ha de ser primordial en todo momento, ya que somos únicos e irrepetibles, y como tales, hemos de buscar amoldar la actividad física a nuestras necesidades, de tal manera que obtengamos los mayores beneficios. Hemos de cumplir por lo tanto el principio de individualización. Los volúmenes de trabajo, las intensidades, los tiempos de recuperación, etc, son diferentes para cada persona, ya que cada organismo funciona de forma diferente. Se ha de buscar un entrenamiento lo más individualizado posible para que el objetivo final se consiga, o sea, para que la actividad física, realmente afecte positivamente sobre el organismo. Lo que para una persona puede ser válido, para otra puede tener un efecto excesivo o nulo.
Desde luego, que a los músicos, a Schumacher, a Michael Johnson o a Armstrong, en su camino a hacia su objetivo final, hay que darles tiempo de descanso para asimilar y recuperarse del esfuerzo. Cumpliendo el principio de recuperación, estamos posibilitando el de continuidad, el de progresión y de supercompensación. "Entrenar más, no es entrenar mejor". Descansar es parte del proceso. Sabino Padilla, entrenador y médico de Martín Fiz y Miguel Induráin, define el entrenamiento como "un proceso constante entre trabajo y descanso". El organismo es capaz de volver a entrenar sólo si se le da tiempo para recuperarse, para descansar. Cuando se descansa, es cuando realmente se consiguen las mejoras en la salud que buscamos mediante la actividad física.
Pero no olvidemos que somos humanos. Maravillosamente humanos. Y como tales, el tiempo nos acompaña. Aquella nave que fue a la Luna con Armstrong y sus compañeros, el Ferrari de Schumacher que ganó el Mundial de Fórmula-1 en el 2001 o las zapatillas doradas de Michael Johnson en sus records mundiales, van siendo sobrepasadas. Y las posibilidades de rendir de nuestros corazones, pulmones y músculos, van disminuyendo en sus prestaciones conforme pasan los años. Se cumple ineludiblemente el principio de los retornos en disminución. Pero no por ello nuestro cuerpo deja de ofrecernos la posibilidad de disfrutar de cada amanecer, de cada gota de sudor, de cada paso en nuestra carrera diaria. Si cuidamos de nuestro cuerpo, él cuidará de nosotros. "Si cuidamos de nuestro cuerpo, incluso puede durarnos toda la vida".
a presente comunicación pretende estudiar los justificantes que presentaron los alumnos de secundaria y bachillerato del IES Josep Vallverdú de Les Borges Blanques para eximirse de la clase de educación física durante el primer trimestre del curso 2001-2002.
Tras la introducción, analizo los justificantes presentados por los padres, cuyas razones más frecuentes son problemas puntuales como un resfriado, un dolor de cabeza o indisposición. Posteriormente, presento los datos extraídos de los justificantes redactados por médicos, los que, en general, aportan información útil y suficiente para el profesor de educación física.
Se concluye el trabajo con unas conclusiones en las que se pretende concienciar tanto a padres, médicos y profesores de la importancia de aunar esfuerzos para conseguir que los alumnos adquieran el hábito saludable de realizar actividad física y reconozcan sus efectos positivos sobre la salud.
Cuando comencé mi experiencia como docente de enseñanza secundaria obligatoria y post-obligatoria, una de las cosas que más me llamó la atención en lo que al área de educación física se refiere fue la gran cantidad de alumnos que solicitaban la exención de la asignatura por diferentes causas, justificando estas, a menudo, los padres y en muchos otros casos en los que se requería atención clínica, aportando justificante médico. El sentido común indica que gran parte de estas justificaciones, sobretodo las paternas, las aportan alumnos que por diferentes causas (obesidad, carencias psicomotrices, desmotivación, rechazo del grupo-clase) pretenden evitar la realización de actividad física. Lo cierto es que esta hipótesis es digna de ser contrastada mediante un estudio a conciencia aunque no es el objetivo de este trabajo.
El Departament dEnsenyament, establece para el área de educación física entre otros el objetivo de que el alumno debe ser capaz de formarse hábitos de práctica permanente, tanto por el hecho de disfrutar la actividad física, como por el conocimiento de los efectos que los hábitos higiénicos positivos tienen para la mejora de la salud y de la calidad de vida.
El presente trabajo pretende resaltar cómo gran cantidad de alumnos que presentan justificantes médicos y paternos para resultar exentos en la clase de educación física, son precisamente sobre enfermedades y lesiones para las cuales el ejercicio físico puede ser un método de tratamiento complementario muy efectivo. Es también una humilde pretensión incitar ayes" padres, médicos y profesores de educación física a llevar una tarea conjunta para evitar que ocurra lo anteriormente citado y fomentemos juntos el hábito saludable de realizar actividad física.
El presente trabajo ha sido realizado con todos los justificantes
recogidos por los profesores del Departamento de Educación Física
del IES Josep Vallverdú de Les Borges Blanques durante el primer trimestre
del curso 2001- 2002. Dicho centro imparte los cuatro cursos de la
ESO (cuatro líneas, excepto 3
con tan sólo tres) así
como tres modalidades de Bachillerato (dos líneas). Siendo aproximadamente
un total de 500 alumnos.
Este es el tipo de justificante que con más frecuencia se da. Suele
estar manuscrito en la agenda del alumno-a o en un pedazo de hoja.
A menudo incluso lo escribe el alumno-a y tan sólo es firmado por
el padre o la madre. Las características más comunes en estos justificantes
vienen explicadas en las tablas
y
.
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De un total de 38 justificantes, 32 son para el mismo día en que son expedidos.
21 de los 38 justificantes alegan que solicitan la exención de su hijo- a por encontrarse resfriado, 6 por indisposición y 11 por causas diversas (dolor de cabeza, haber recibido un golpe en el entrenamiento del día anterior).
Como podemos observar, los justificantes paternos van a ser siempre por causas que, en principio, no requieren la visita médica, por lo que son para un periodo de tiempo muy corto y por causas puntuales. Cuando un alumno solicita mediante un permiso paterno más tiempo de exención, hay que ponerse en contacto con los padres puesto que es posible que necesite atención médica (dolores articulares, de espalda).
Las causas de la exención son, en su mayoría, resfriados. A este respecto, hay que intentar concienciar a los padres de que si un resfriado no es tan grave como para que el niño-a se quede en casa, realizar algo de ejercicio físico no va a ser tan contraproducente como lo que suele ocurrir que es, ni más ni menos, que el alumno-a se quede esperando toda la hora pasando frío mientras sus compañeros realizan la clase. Lógicamente estamos hablando de un niño-a sin fiebre ni otros síntomas y el cual debe ir correctamente abrigado y mantener calientes las vías respiratorias.
En cuanto a las indisposiciones, nos encontramos que son en su totalidad dolores provocados por la menstruación, que a su vez, debido a que la mayoría de los casos a esta sintomatología se le suma la inexperiencia (no olvidemos que son niñas de 12 años) produce una situación incómoda para la alumna. Una de las cosas que les debemos explicar es que la menstruación es algo natural en las mujeres y que afortunadamente hoy en día existen diferentes analgésicos eficaces que les permitirá continuar con su actividad diaria.
Por otro lado, los dolores menstruales, que se acompañan de una tensión abdominal en la mayoría de los casos, se verían beneficiados por un ejercicio físico moderado. Todas estas razones unidas a que, lógicamente, es más distraído estar realizando la clase de educación física, que sentada pensando en el dolor o las molestias, confirman la inexistencia de contraindicación del ejercicio físico durante la menstruación.
Finalizaré este apartado con dos comentarios. En primer lugar hacer ver la importancia que los hábitos deportivos de los padres tienen sobre los hijos tal y como indica García Ferrando en su trabajo. En segundo lugar, ya que he hecho referencia al sentido común en varias ocasiones, decir que lógicamente, un alumno-a que participa habitualmente en la clase de educación física y un día no se encuentra bien, no sólo se le debe eximir de la práctica (incluso sin justificante alguno) sino que se debe informar a los padres para que le vengan a recoger al centro si fuera necesario.
Si bien en la introducción hablaba del sentido común a la hora de interpretar los justificantes presentados por los padres (si un alumno está tan indispuesto o resfriado como para no hacer gimnasia, también lo debería estar para no acudir al centro escolar), trato diferente debemos tener ante el comunicado oficial de un profesional de la medicina y, por supuesto, seguir siempre sus indicaciones al pie de la letra.
En la tabla
vemos el tipo de justificantes recibidos, la especialidad del médico
que lo redacta, la información que aportan, los días de exención que
solicitan y otros aspectos de interés.
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Hay un total de 20 justificantes médicos.
12 justificantes están prescritos por especialistas en medicina general, 3 pediatras, 4 de diferentes especialidades y 1 por un centro de rehabilitación.
7 de los justificantes corresponden a problemas de tipo respiratorio, de los que 4 hacen referencia al asma. 7 justificantes hacen referencia a problemas de los sistemas osteo- articular y muscular y 6 a diferentes aspectos (en un caso no se indica y otro es una cardiopatía congénita)
4 de los 20 justificantes son poco claros en cuanto a la duración de la exención. En un caso no lo indica, otro habla de la no realización de ejercicio físico durante unos días y 2 indican que no deben realizar hasta nuevo aviso, cosa que hasta ahora nunca ha ocurrido.
La mayoría de los justificantes están escritos por especialistas en medicina general, ya que el primer lugar de atención que se dispone es el CAP (Centre datenció Primària) de Les Borges Blanques.
Mención aparte merece el caso del niño operado de cardiopatía congénita. El entorno familiar del niño había ocultado dicha enfermedad para que no fuese discriminado. En una revisión periódica, se le fue detectada una comunicación interventricular como consecuencia de dicha operación (Tetralogía de Fallot). Un profesor amigo de la familia me comentó, como por casualidad, que dicho alumno tenía problemas y que no le permitiera hacer excesivos esfuerzos. Lógicamente, a partir de esta información me puse en contacto con sus padres y solicité un justificante médico en el que se me explicara hasta que punto podía hacer clase de educación física. Actualmente, el niño hace clase, aunque yo, de forma no discriminatoria, limito su implicación para evitar esfuerzos físicos intensos.
En cuanto a las causas observadas en los justificantes vemos que 4 son por asma. Se dan muchas situaciones en las que tanto padres como alumnos solicitan el justificante médico para resultar exentos. En un principio, puede ser comprensible ya que la sensación de ahogo durante una crisis es algo que no se desea repetir. Sin embargo, ya en los justificantes médicos, se indica que se puede realizar ejercicio físico, limitando la intensidad del esfuerzo y aplicando medicación si es necesario. En estos casos, son los padres y los alumnos a quienes hay que concienciar que el asma bien sea alérgico bien sea inducido por el esfuerzo es una patología para la cual el ejercicio físico esta totalmente indicado teniendo en cuenta una serie de aspectos tales como la intensidad y duración del ejercicio, la temperatura ambiente y la humedad del lugar donde se realiza (temperatura cálida y humedad es lo ideal).
Otras de las causas que observamos en los justificantes son problemas de origen traumático (golpes) así como dos casos de epifisitis de crecimiento (Osgood-Schlater). En estos casos, lógicamente la actividad física del tren inferior queda completamente contraindicada hasta nuevo aviso del médico. Esto no es óbice, sin embargo, para que los alumnos con estos problemas puedan participar de las clases evitando todo el ejercicio de la parte lesionada trabajando el resto del cuerpo.
Aunque no he recibido ningún justificante ni he tenido el caso durante el presente curso, creo interesante comentar otros casos para los cuales la actividad física está totalmente indicada como son:
Para finalizar, simplemente destacar que uno de los objetivos que
pretende este trabajo es demostrar lo necesario e importante que es
que para conseguir que el niño-a adquiera el saludable hábito de realizar
actividad física, así como comprender mejor su cuerpo, la labor de
los padres, médicos y profesores debe ir al unísono, aportando, cada
uno desde su función, un granito de arena (figura
).
Para ello, planteo una serie de aspectos que deberíamos conseguir:
PADRES:
Evitar escribir justificantes a menos que sean realmente necesarios. No olvidemos que si un alumno se encuentra bien como para asistir a 7 horas de clase, difícilmente no lo estará para hacer 1 hora de actividad física.
MÉDICOS:
Aportar la mayor información y de la forma más clara posible al profesor de educación física, tanto en lo que se refiere días de exención, las características de la misma e incluso, ejercicios indicados y contraindicados. El diagnóstico más excepcionalmente, siempre con la autorización paterna y cuando el médico lo considere útil (diabetes infanto-juvenil, asma de esfuerzo)
PROFESORES DE EDUCACIÓN FÍSICA:
Estar lo más al día posible en aspectos de utilización del ejercicio físico como método de tratamiento y prevención, para así favorecer el progreso de sus alumnos.
Provocar siempre que sea posible la práctica de ejercicios físicos por parte de sus alumnos, con el fin de que adquieran el hábito de realización de actividad física.
Afrontar como un reto importante que los alumnos desmotivados por obesidad, descoordinación o anorexia entre otros hacía la clase de educación física, encuentren su sitio en la misma, y no sean nunca discriminados.
L´evidència científica demostra que la pràctica regular d´activitat física té nombrosos beneficis per a la salut, els quals es tradueixen en una millora de la qualitat de vida de les persones. Afegir salut a la vida ha esdevingut un dels objectius principals de les estratègies de salut en països on existeix una elevada esperança de vida i on predominen les malalties cròniques. En conseqüència, la promoció d´estils de vida saludables i entre ells, la promoció de l´activitat física, tenen un paper important en l´assoliment d´aquest objectiu. L´evidència científica enfatitza el paper central dels centres d´atenció primària per a promocionar la pràctica regular d´activitat entre la població.
Anglaterra és un dels països capdavanters a Europa en el desenvolupament de programes de prescripció d´exercici físic als centres d´atenció primària o "exercise on prescription schemes". Aquests programes dónen la possibilitat als metges/infermeres d´atenció primària d´oferir una prescripció d´exercici físic als pacients en funció del seu estat de salut.
En els últims 10 anys aquests programes s´han fet molt populars a Anglaterra de manera que, al 1998 existien uns 200 programes en funcionament, xifra que és ampliament superada en l´actualitat. No obstant, no hi ha un tipus de programa "standard", sino que presenten unes característiques molt diverses en la seva organització i funcionament. Així doncs, s´exposen els resultats d´un projecte de recerca que va ser publicat al 1998 el qual va intentar respondre a les següents preguntes:
Riddock C., Puig-Ribera A., Cooper A., (1998). Effectiveness of physical activity promotion schemes in primary care: a review. London: Health Education Authority.
És va combinar la metodologia quantitativa i qualitativa per poder contrastar les dades:
Un total de 28 estudis, 12 anglesos i 16 d´altres països, van ser identificats. La majoria dels estudis mesuraven (a) l´activitat física i (b) l´actitud dels pacients vers l´adopció d´un estil de vida actiu. Els resultats es van mostrar consistents i van observar una petita millora dels nivells d´activitat física dels mateixos.
L´estudi qualitatiu va observar que l´impacte dels programes anava molt més enllà dels paràmetres mesurats en els estudis quantitatius. Així, tenen un gran impacte en diversos paràmetres psicològics i socials dels pacients. També tenen un impacte positiu en metges, infermeres i, familiars i amics dels mateixos.
L´efectivitat d´aquest tipus de programa queda ben documentada. No obstant, cal analitzar l´impacte dels programes des d´una àmplia perspectiva i no només reduir-la en mesures d´activitat física i paràmetres fisiològics.
El porcentaje de población en edad escolar con sintomatología de asma es importante. La práctica física se ve limitada ante el temor de la aparición de una crisis asmática, lo cual supone un aumento de las limitaciones del niño, afectando a su vez a los procesos madurativos propios de la edad, tanto a nivel físico como social.
La práctica acuática en piscinas está recomendada en estos casos, debido al ambiente humedo y cálido dentro del recinto, siguiendo unas pautas de trabajo concretas y con un acondicionamiento higiénico y sistema de ventilación de la piscina adecuado.
Aunque, nos encontramos que los técnicos carecen de la formación necesaria para llevar a cabo unos programas orientados a este grupo de población, deribándolos a trabajos específicos fuera de los planteamientos de enseñanza habituales.
Nuestro objetivo se fundamenta en la elaboración de un programa de trabajo integrado, donde se implique a los estamentos vinculados (padres, médicos y técnicos), para poder adaptar las programaciones de enseñanza y permitir la participación de este grupo de población en una enseñanza de la natación habitual.
Para ello se partirá de una complementación de los programas educativos existentes y la valoración de su resultado en casos particulares para su posterior generalización.
Existen toda una serie de inquietudes que nos han hecho reflexionar sobre una problemática que nos vamos encontrando en el día a día. Padres que justifican ante los profesores que su hijo no debe realizar práctica alguna por miedo a una patología de asma, justificantes que, en su mayoría, no tienen un respaldo médico. Niños que bajo la bandera "que no puedo", cada vez se abandonan más y se desmarcan de una evolución común para niños de su edad. Un potencial de trabajo en la piscina con estos grupos de población mermado por técnicos que desconocen qué hacer y cómo hacerlo. Todo ello y otras cuestiones las hemos querido sintetizar en los siguientes puntos bajo la pregunta ¿qué nos preocupa?:
Partiendo de las inquietudes comentadas, un grupo de personas nos hemos propuesto unos objetivos a llevar a cabo, esperando a su vez poder arrastrar a otras personas, con similar preocupación, que puedan ayudarnos a ampliar un estudio sobre la actividad acuática para niños asmáticos. Tales objetivos son presentados a continuación bajo la pregunta ¿qué pretendemos?:
La práctica física ya supondrá unas ventajas propias en la maduración del niño, tenga o no sintomatología de asma, si a ello le añadimos aspectos relacionados a la enseñanza de la natación y dominio del medio, se observarán a su vez unos beneficios utilitarios. Pero también hemos de destacar aquellos elementos propios del trabajo en la piscina que podrán facilitar (no curar) la calidad de vida de estas personas afectadas.
Presentamos algunos puntos que recogen estas impresiones bajo la pregunta ¿qué beneficios supone la práctica de la actividad acuática?:
La participación de niños con patologías de asma en programas acuáticos no tiene que ser un hecho especial, ni tampoco requiere una preparación muy exhaustiva por parte de los técnicos, pues conociendo unas pautas básicas, será posible adaptar los programas ya existentes y permitir la integración.
La necesidad de un seguimiento por parte de su médico, no tendría que ser exclusivo para estos niños, sino ampliable a todos, por lo que el hecho perdería importancia.
Pero sí que es cierto que una total desinformación por parte de los técnicos puede suponer una reactancia ante la aceptación de niños con asma en sus habituales grupos. Aquí nosotros pretendemos aportar algunas consideraciones básicas a tener en cuenta bajo la pregunta ¿qué consideraciones se deben tener en cuenta?.